LA SESIÓN DE ESTUDIO


Ya sabemos todo lo que hay que tener en cuenta para planificar nuestro estudio y la actividad anterior nos ha clarificado el tiempo que podemos dedicar diariamente a estudiar. Ahora sólo falta organizar una sesión de estudio, pero… ¿por dónde empezamos? ¿Por las asignaturas fáciles o las difíciles? ¡Vaya lío!

Para aprovechar al máximo nuestras capacidades intelectuales debemos tener en cuenta que a lo largo de una sesión de estudio pasamos por unas fases en las que nuestro rendimiento varía. Por ello es necesario conocer cuáles son estas fases para así distribuir las actividades más adecuadas a realizar en cada momento. 

En la primera fase (“fase de ajuste”) al cambiar el centro de atención a la nueva tarea, nuestro rendimiento va aumentando poco a poco a ella a medida que vamos calentando motores. En esta fase nuestro rendimiento todavía no está al cien por cien. En la segunda fase (“aprovechamiento”) el rendimiento es mayor porque nuestra atención ya está centrada en el estudio y durante un tiempo variable va aumentando poco a poco hasta llegar a su tope máximo. En la tercera fase (“nivelación”) nuestro rendimiento ya no aumenta más; ahora se mantiene a tope durante un tiempo. Y finalmente llega la cuarta fase (“fatiga”) en la que se va perdiendo capacidad y que requiere un mayor esfuerzo voluntario por nuestra parte; por así decirlo, nos quedamos poco a poco sin gasolina.

Ahora tienes un ejemplo de cómo se han distribuido las diferentes tareas según el grado de dificultad a lo largo de una sesión de estudio teniendo en cuenta las cuatro fases de rendimiento intelectual.


Tiempo de estudio
Nivel de Dificultad
Descanso
1° hora
60 minutos
Media
5 minutos
2° hora
60 minutos
Alta
5 minutos
3° hora
60 minutos
Baja
Fin de la sesión


Ahora sólo queda como distribuir el tiempo disponible para el estudio entre las diferentes asignaturas. Para ello te proponemos la actividad que aparece a continuación.

Comentarios